Como todos los años,  se celebra el aniversario de la Policía de Misiones, hoy son 161 años.

“El sentido de obligación para continuar está presente en todos nosotros. El deber de luchar es el deber de todos nosotros. Siento un llamado a ese deber”. Abraham Lincoln

Dada mi dedicación durante tantos años a la labor de policial, desde los distintos roles que me toco desarrollar (Comisaria, Seguridad, Comunicaciones, Informática y Aeronáutica) me atrevo a realizar algunas reflexiones.

Tradicionalmente, el concepto de Policía se ha identificado con la idea del buen orden que debe observarse para el mejor gobierno de un Estado o un pueblo, cualquiera sea o fuere el tipo de régimen político. El criterio moderno señala que una institución policial debe desenvolverse, dentro de un ámbito constitucional y obedecer una reglamentación sabia y justa por ser una entidad que protege y ampara el derecho individual y colectivo y, en general, porque preserva el ordenamiento jurídico contra las causas que lo perturben.

El bienestar de una sociedad presupone, un orden público armonioso y efectivo, que equilibre la existencia individual y el bien común para una feliz convivencia, que es en todo caso y finalmente, responsabilidad directa de la función policial.

La principal función de la Policía, es entonces sin duda alguna, mantener el orden y la paz pública, así como el bienestar y tranquilidad de la comunidad, de allí que las nuevas exigencias que se plantean en cualquier país del mundo frente al incremento del índice delictivo, son las de constituir Policías más eficientes y en ese orden más tecnificadas, mas preventivas, capaces de asumir una función decisiva y trascendental: disminuir el índice delictivo y la violencia y que reine la paz en la comunidad.

El nuevo rol de la Policía, así entendido, no puede ser otro que el de comprender que debe existir un sentido profesional de avanzada en el cumplimiento de su trascendental función, que le demanda una formación más amplia y elevada para poder así erigirse como institución, directriz y coordinadora en todo el ámbito de su accionar frente al delito. Es por eso que el nivel del recurso humano, es el factor clave en el éxito de la policía. Su capacitación es fundamental, los misioneros queremos contar con funcionarios cada día más comprometidos y responsables. Policías que aunque con sueldos cortos y jornadas agotadoras, en ambientes hostiles, estén cohesionados y conducidos por el honor, el respeto, la responsabilidad y la lealtad y de esta forma lleven a cabo su misión, porque su único norte debe ser brindarles seguridad a los ciudadanos de manera igualitaria y justa, y servirles siempre.

Quisiera destacar igualmente la labor de la mujer policía y no se trata simplemente de un problema de género, se trata que poner una vez más en evidencia que la mujer misionera es aguerrida, comprometida y cumplidora en todas las áreas, afrontando todo tipo de responsabilidades: desde las que necesitan más sensibilidad y sentido humano, hasta las más arriesgadas y demandantes de valor personal. Así, la mujer misionera es quien motoriza esta sociedad que tenemos, porque las mujeres son mezcla de sensibilidad y coraje, luchas diarias y metas alcanzadas.

 Por tanto, es importante mencionar que las sociedades necesitan policías, porque la  realidad es que desde que el mundo es mundo, la ley se ha quebrantado, se quebranta y se seguirá quebrantando, y la sociedad no puede subsistir sino hay una fuerza coercitiva para imponer el orden, esto es, si no aparece una institución que por su autoridad obligue al conjunto a respetar los derechos ajenos y las codificaciones redactadas en bien de esa sociedad.

El reto del ejecutivo, es el mejoramiento de sus recursos materiales y técnicos,  la modernización de los equipos de transmisiones y la dotación de los módulos y funcionarios, incrementar el número de unidades, el mejoramiento en la formación e igualmente la ampliación de la plantilla de funcionarios policiales. Una sana administración de los recursos es el camino para salir adelante airosos siempre apegados a la norma.

El reto y la lucha es grande, pero no por ello imposible de lograr. Profesionalizar aun más a los funcionarios, dotar los módulos, incrementar y equipar las unidades de patrullaje, modernizar los sistemas de comunicación, los equipos de transmisiones, mejorar sus salarios y su seguridad social.  Una sana administración de los recursos económicos con los que se cuentan, generar procedimientos administrativos propios apegados a la norma, como entidad autónoma que es. Todo ello, son solo algunos de los temas a seguir trabajando para mejorar, la excelencia en la calidad del servicio, brindando sensación de seguridad y confianza a la gente que es lo más importante, constituyéndose en garantes de los derechos ciudadanos.

El estado igualmente debe abordar el problema de la criminalidad con respeto a los Derechos Humanos, todo lo cual no es tarea sencilla, es necesario atender todos los componentes de la seguridad ciudadana (prevención, policía, justicia penal y sistema penitenciario), trabajando en equipo y en colaboración con todos los poderes públicos. Atacar las causas del fenómeno delictivo: ofrecer oportunidades a todos de mantenerse fuera de la criminalidad.  Porque la tranquilidad del ciudadano está por encima de las diferencias políticas y partidistas: trabajar con todos en la solución del problema, y proteger a todos sin distinción es la tarea que tenemos por delante y el reto para la permanencia de las policías más cercanas al ciudadano.

RICARDO ESTEBAN ZARZA
Comisario Mayor (r)
Técnico Superior en Seguridad Pública

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