Plan Jaguar 2030 fue presentado en la última Conferencia del Convenio sobre Diversidad Biológica realizada en Egipto y busca enfrentar sus amenazas como la reducción del hábitat y la caza ilegal de la especie.
El felino más grande de América Latina, el jaguar (Panthera onca), enfrenta una situación crítica. Su población, que habita aún en 18 países de la región (Desde Mexico hasta Argentina), está desapareciendo principalmente por la reducción de su hábitat, la caza ilegal destinada al comercio de sus colmillos y pieles, y el conflicto con las personas establecidas en lugares cercanos a sus territorios.
Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), esta especie ya ha desaparecido en El Salvador y Uruguay, y corre peligro en las otras naciones de la región.
Ante este panorama, catorce países acaban de presentar una propuesta conjunta para salvar al felino Latinoamericano. Se trata del “Plan Jaguar 2030: plan regional para la Conservación del felino más grande del continente y sus ecosistemas”, que se ha convertido en la hoja de ruta para asegurar la supervivencia de esta especie ya que se calcula que el 85% de la población de jaguares vive en la Amazonía.
Este plan atacará el problema priorizando cuatro acciones: la conectividad, las acciones que cada país debe tomar para proteger a esta especie y sus ecosistemas, la conservación de los corredores donde habitan los felinos, y la identificación y establecimiento de 30 paisajes prioritarios de conservación con miras al año 2030.
La iniciativa —que reúne a representantes de los gobiernos, al sector privado, a la sociedad civil y a socios internacionales— se concretó en marzo de 2018, durante el foro de alto nivel realizado en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, Estados Unidos., pero su presentación ha sido el último 20 de noviembre en Egipto, durante la décimo cuarta Conferencia de las Partes (COP-14) del Convenio sobre Diversidad Biológica. En esa cita también se estableció el Día Internacional del Jaguar que en adelante se celebrará cada 29 de noviembre.
Una investigación presentada en marzo de este año, estima que la población mundial de jaguar bordea los 173 000 ejemplares, población que está considerada como casi amenazada según la IUCN.
Un camino para salvar al jaguar
María José Villanueva, directora de conservación de World Wildlife Fund (WWF) México, señalaba que las cuatro líneas de trabajo del plan buscan enfocarse en las principales amenazas del felino. La pérdida del hábitat es una de ellas, debido a la gran fragmentación que han sufrido sus territorios en toda Latinoamérica. Villanueva comenta que actualmente el 85 % de los jaguares que habitan en América Latina se encuentran en la Amazonía. En el resto, la reducción de su hábitat a la mitad está ocasionando serios problemas en su conectividad.
Por eso es urgente trabajar en la identificación de los 30 paisajes prioritarios de conservación. Si bien aún no están definidos, explica la especialista, sí han avanzado los países en determinar qué áreas de protección existen para la especie en sus territorios. La buena noticia es que algunas de estas áreas incluso ya están conectadas entre sí y con diversos métodos e instrumentos utilizados para conservar al jaguar y su hábitat.
Los colmillos de jaguar se comercializan en el mercado asiático de manera ilegal. Existe la creencia de que tiene propiedades curativas y es un símbolo de fuerza y poder.
Otra amenaza que se debe enfrentar es la coexistencia entre el jaguar y los sistemas productivos, sobre todo, el fuerte impacto del sector ganadero y agrícola. “Las personas matan a estos animales por miedo de que se coman sus vacas. Necesitamos sensibilizar a la población”.
Pero también está presente la gran amenaza del comercio ilegal de sus partes como ocurre en Bolivia, Guyana, Belice y Surinam, entre otros países.
John Polisar, coordinador del Programa Jaguar de la Wildlife Conservation Society (WCS), señala que juzgar a los traficantes es un instrumento clave para impedir cualquier crecimiento de esta actividad ilícita que se lucra con la fauna silvestre. “El reciente proceso judicial en Santa Cruz, Bolivia, contra traficantes a quienes se les encontró 192 colmillos de jaguar y otras partes ha sido muy importante. Necesitamos que suceda lo mismo en todos los lugares donde puede ocurrir el comercio ilegal”.
Los países que suscribieron el acuerdo son Argentina, Belice, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guyana, Nicaragua, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Surinam y Perú. Bolivia y Honduras estuvieron presentes en la COP 14 pero no han suscrito oficialmente el Plan Jaguar 2030.
Howard Quigley, director ejecutivo de conservación científica de Panthera, señala que la conectividad entre los países es crucial para el funcionamiento del plan y que su avance dependerá de la cooperación entre ellos. Agrega que desde esta organización ya se trabaja en el Corredor del Jaguar sobre un área de seis millones de kilómetros cuadrados en toda la región, que involucra a once de los 18 países en los que se encuentra este animal.
Los acuerdos reconocen que a la conservación del jaguar y sus hábitats se suman a los esfuerzos para administrar los recursos naturales, fortalecer los medios de vida de la comunidad y contribuir al logro de los objetivos de desarrollo sostenible.
“Necesitamos ver más allá de la especie”
Es una apuesta por integrar la biodiversidad en los proyectos de desarrollo de los países.

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